Ante próxima discusión en el Congreso sobre la pertinencia de mantener el toque de queda, Gobierno opta por retrasarlo una hora

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Un ajuste al horario del toque de queda que rige en Chile desde el 18 de marzo anunció el Gobierno. Desde este jueves, la medida de restricción comenzará a las 23 horas y termina a las 5 de la mañana, una modificación que sin embargo no evita el debate tras esta restricción de las libertades fundamentales.
Once meses lleva Chile bajo toque de queda, y su extensión más allá de marzo será materia de debate en el Congreso, porque el Presidente deberá pedir la autorización del Legislativo si opta por mantener el estado de catástrofe. Y de cara a esa discusión, desde la oposición y expertos del sector adelantan que se vendrá un duro “gallito” con el Gobierno de Sebastián Piñera en esta materia.
A juicio del director ejecutivo de Chile 21, Eduardo Vergara, el Gobierno debe entregar la evidencia de que el estado de excepcionalidad sigue siendo inevitable pero por sobre todo que medidas como el toque de queda están teniendo un impacto positivo sobre la salud pública y no están siendo usadas solo como como tanque de oxígeno para gobernar.
“El Presidente Piñera debe clarificar si el toque de queda ya es parte de su diseño de gobierno”, comentó el exdirector de Seguridad Pública del segundo Gobierno de Michelle Bachelet.
Sin embargo, consultada al respecto durante el balance del Covid-19 en Chile, la subsecretaria de Prevención del Delito, Katherine Martorell sostuvo que “el toque de queda es une medida sanitaria” y que se ha adoptado en “todos los países”. Es más, aseguró que a la fecha se ha detenido a 170.738 personas detenidas por incumplimiento, por lo que no han relajado las fiscalizaciones, sostuvo.
“Hoy se hace esta modificación, porque la situación de la pandemia está estable, pero siempre hemos dicho que se van a adoptar todas las medidas que sean necesarias, para resguardar la salud de las personas”, indicó.
Sin embargo, a juicio de la diputada RD, Maite Orsini, “el toque de queda debe ser una medida excepcional, no parte de la “nueva normalidad”, una idea también reforzada por el Partido Liberal, el cual comentó que “ante un exitoso plan de vacunación y la positiva variación semanal de hospitalizaciones, hacemos el llamado a dar fin a una de las más agresivas herramientas de control social en pandemia: el toque de queda. Las medidas excepcionales no deben normalizarse por casi un año”. “Hace tiempo vengo diciendo lo mismo, con todo funcionando no tiene ninguna justificación el toque de queda. Huele a control ciudadano”, complementó la diputada socialista Maya Fernández.
Apuntando a la contradicción de mantener la medida en pie, Orsini comentó que “en un país donde incluso ya funcionan los casinos, ¿se justifica que esté prohibido caminar por la calle a las 22:30?”.
Un argumento similar emplea Vergara. “En momentos que quiere abrir los colegios e incluso autorizó a los casinos no parece razonable mantener políticas que se usan para ejercer control sobre ciertos grupos de la población y así salvar el poco margen de gobernabilidad que ha demostrado ya por cerca de 16 meses”, dijo.
En ese sentido, el director ejecutivo de Chile 21 indicó que “se hace necesario que el Presidente Piñera clarifique cuál es su plan para gobernar el último año de su periodo ya que todo indica que no lo puede hacer sin Estado de excepción y medidas como el toque de queda. Este ha utilizado la pandemia como un tanque de oxígeno para gobernar. Las atribuciones otorgadas por el estado de catástrofe para enfrentar la pandemia no pueden ser usadas para perpetuar las medidas de control sobre una población que no tiene credibilidad sobre sus acciones”.
El experto agrega que “mientras el Presidente Piñera tiene que explicar muy bien sus razones para mantener estas medidas, el Congreso debe estar a la altura y ejercer su rol fiscalizador exigiendo sustentos y evidencia para aprobar su continuidad. Aquí hay responsabilidades compartidas y las instituciones deben responder a los ciudadanos que exigen mayor compromiso con el cumplimiento de sus demandas pero por sobre todo con garantizar la seguridad sin tener que aplicar medidas de control desproporcionado”.
El 18 de marzo de 2020 el Presidente declaró el estado de excepción constitucional de catástrofe debido a la emergencia sanitaria por el coronavirus en Chile e implementó el toque de queda. Luego, el Mandatario ha renovado el estado de catástrofe cada 90 días, y la última vez fue el pasado 3 de diciembre, medida que rige hasta el 13 de marzo. Si el Gobierno pretende extender el estado de catástrofe a partir de esa fecha, la Constitución señala que debe tener el respaldo del Congreso, pues ya habrá pasado más de un año.

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