El 2020 a través de los ojos de los trabajadores esenciales “invisibles”

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Héroes de CNN homenajea a los trabajadores de primera línea 1:10

(CNN) –– En marzo de 2020, los pueblos, ciudades y aeropuertos de Europa detuvieron sus actividades cuando la primera ola de covid-19 obligó a los residentes a resguardarse en casa. Durante los meses siguientes, muchas personas comenzaron a trabajar desde su hogar. Pero, en medio del caos y la incertidumbre, los trabajadores esenciales continuaron realizando sus labores con normalidad. Incluido el personal agrícola, los empleados de transporte y los trabajadores postales. Grupos que formaron una línea de frente a menudo invisible durante la pandemia.

Estas son algunas de las historias de estos trabajadores esenciales.
Una trabajadora agrícola en Gran Bretaña
Ingrida Bernotiene vive y trabaja en una granja de ensaladas en Kent, sureste de Inglaterra.
Esta mujer, de 33 años, es originaria de Lituania y comenzó a trabajar en la agricultura a los 20 años, como empleada temporal. Ahora es gerente de producción y ayuda a supervisar a los trabajadores de temporada en los campos.
Bernotiene trabajó durante toda la pandemia. Y con frecuencia pasó días enteros en el exterior controlando los cultivos.

Gran Bretaña empezó su primer confinamiento nacional en marzo y el segundo en noviembre. El Reino Unido ha sido uno de los países más afectados de Europa, con más de 71.000 muertes por covid-19, según la Universidad Johns Hopkins. Pero las granjas continuaron operando, en un esfuerzo crucial por mantener el suministro de alimentos.
«Trabajábamos día a día, seis días a la semana [en el verano]», dijo Bernotiene a CNN. También detalló que su horario no había cambiado afectado por la pandemia.
«Y [nosotros] usualmente comenzamos a las 5 a.m., terminamos a las 4 p.m. y [tenemos] un descanso de una hora. Realmente no nos sentimos [asustados] mucho porque nos sentimos bastante aislados aquí, [ya que] esta granja está en en medio de los campos», explicó.
Ingrida Bernotiene trabaja en una granja de ensaladas en Kent, en el sur de Inglaterra.
Y agregó: «Al principio [en marzo] estábamos más estresados».
Bernotiene señaló que el personal tomó precauciones para mantener el distanciamiento físico. También dijo que durante el verano la pandemia limitó las oportunidades de esparcimiento.
«[No hubo] viajes, ni socialización, ni pubs, ni restaurantes», dijo.
«Trabajamos mucho… Así que, por lo general, en el verano de todos modos no tenemos una vida propiamente dicha, así que [no perdimos]… mucho», explicó.
La pareja de Bernotiene también vive y trabaja en la finca. Pero la mayor parte de su familia está en Lituania. Y ella no ha podido visitarla desde que comenzó la pandemia.
«Eso fue lo más difícil», le dijo a CNN.
«No podían visitarme [y] yo no podía visitarlos. Usualmente, nos vemos tal vez una o dos veces al año».
Bernotiene pasará la Navidad en la finca este año, donde ella y su novio planean celebrar con un pavo para dos.
Taxistas en Italia, otros trabajadores esenciales
La primera ola de coronavirus en Europa volcó la vida en Italia. Los hospitales estaban abarrotados con pacientes moribundos y el confinamiento se hizo cumplir estrictamente. El 27 de marzo de 2020, las autoridades de protección civil del país anunciaron que 969 personas habían muerto en solo 24 horas.
Massimo Mancinelli es taxista en Roma. Durante el confinamiento de marzo, sufrió una caída del 90% en su trabajo. La continua falta de turismo y eventos ha paralizado el sector, según el hombre, de 60 años.
Mancinelli dijo que actualmente solo produce el 30% de sus ingresos de antes de la pandemia.
«El turismo y los negocios están totalmente paralizados. Las empresas han permitido el teletrabajo desde casa. Y las ciudades, especialmente los centros históricos, están totalmente desiertas en comparación con años anteriores», relató.
Massimo Mancinelli es un taxista que vive en Roma, Italia. Su trabajo ha sufrido una caída significativa este año.
Y agregó: «Simplemente no hay demanda de movilidad… Todo el sector está paralizado sin soluciones por delante».
Los comentarios de Mancinelli coincidieron con la experiencia de Andrea Carlieri, otro de los taxistas de la ciudad.
Carlieri nació y se crió en Roma y lleva trabajando al volante 15 años.
«Aún hoy, el sector de los taxis está paralizado por la falta de turistas, eventos, ceremonias, conciertos y espectáculos», dijo a CNN el hombre, de 48 años.
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«A menudo se habla de solidaridad, pero en realidad es mucho menos».
Carlieri agregó: «Tengo esperanzas desde el punto de vista de la atención médica. Incluso si creo que económicamente, 2021 seguirá siendo muy negativo».
Una trabajadora postal en Francia
Esther Benderradji tiene tres hijos pequeños y vive en la pequeña ciudad de Senones, en el este de Francia.
Esta mujer, de 39 años, ha trabajado como empleada postal durante los últimos cinco años. Y ocasionalmente usa un «staby», un patinete eléctrico de tres ruedas, para entregar el correo.
Esther Benderradji vive en la ciudad de Senones en Francia.
Francia impuso un nuevo confinamiento estricto a finales de octubre. Algunas de las restricciones se flexibilizaron el 15 de diciembre. Sin embargo, varias siguen vigentes, mientras el Gobierno lidia con una alta cifra de casos de covid-19.
Para muchos a quienes Benderradji entrega el correo, la llegada de cartas se ha convertido en una oportunidad para conectarse con una cara familiar.
«Vivimos en áreas rurales donde los ancianos están ansiosos por ver al cartero. Especialmente, cuando están aislados del mundo, como ocurrió durante el confinamiento», dijo a CNN.
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«Se ha vuelto aún más importante ir a verlos, para mantener el vínculo», relató.
«Durante el primer confinamiento, la gente nos dejaba pequeñas notas en el buzón, diciendo ‘Gracias, cartero’. Realmente eso nos emocinó», agregó Benderradji.
«Pero durante el segundo confinamiento, estas pequeñas notas han desaparecido. No hay más notas de agradecimiento, no más gratitud diaria. Tal vez la gente se haya acostumbrado a esto. El cartero ha vuelto a ser el cartero».
Un agente de seguridad en Gran Bretaña, también trabajador esencial
Fane MacDonald trabaja en seguridad en un importante hospital del centro de Londres. El joven, de 26 años, comenzó su empleo justamente durante la pandemia. Su trabajo incluye tener que apartar a familiares angustiados, quienes tienen prohibido visitar a familiares en el hospital, bajo las estrictas restricciones por el covid-19.
«Tradicionalmente, la mayor parte de nuestro trabajo consiste en asegurarnos de que nadie ingrese al hospital», explicó MacDonald a CNN.
«Así que puede ser un poco difícil alejar a alguien que quiere ver a un ser querido. Pero [con] la mayoría de la gente aquí, ha estado bien», comentó.
Y agregó: «Pasé de ver a todos caminando y hablando, y luego estoy viendo a la gente entrar al hospital, conectada a máquinas. Fue un gran cambio».
Muchos de los amigos de MacDonald fueron ubicados en el plan de licencias del Gobierno del Reino Unido. Pero él dice que estaba decidido a superar la crisis.
Fane MacDonald trabaja como agente de seguridad en un hospital de Londres.
«Estoy viendo a […] muchos de mis amigos en licencia y [se están] aburriendo mucho», dijo. «Pero, para mí, creo que he sido bastante feliz, simplemente he mantenido la misma rutina».
Sin embargo, el joven, de 26 años, extraña ver a su familia y amigos.
«Al comienzo [de la pandemia en marzo de 2020] tenía un sobrino de tres meses», dijo.
«La siguiente vez que lo vi tenía 10 meses. Fue un poco impresionante».
MacDonald vive en Londres y no ha podido visitar a otros miembros de su familia en Escocia durante la pandemia. Planea viajar lo más pronto posible.
Una conductora de autobús en Alemania
A medida que se acerca el final de 2020, Alemania está en medio de una crisis.
El 23 de diciembre, el país registró 962 muertes relacionadas con el coronavirus, la cifra más alta desde el comienzo de la pandemia. Y cinco días después su total de muertes por el virus superó las 30.000.
Alemania entró en un confinamiento nacional el 16 de diciembre, en un intento por frenar el aumento del contagio.
A lo largo del año, Nadine Rietenbach ha estado conduciendo autobuses en Berlín.
«Antes de la pandemia, los pasajeros abordaban mi autobús en la parte delantera. Era muy agradable decir ‘Hola, cómo estás’, ‘que tengas un gran día’ o ‘nos vemos pronto’», le dijo a CNN.
Nadine Rietenbach ha trabajado durante la pandemia como conductora de autobús en Berlín.
«Luego, de un día para otro, todo esto desapareció. Ya no era posible», dijo Rietenbach, refiriéndose a cómo los conductores de autobuses fueron protegidos de los pasajeros para minimizar el contacto.
Ella agregó: «Inicialmente teníamos un área acordonada que estaba destinada a separarnos de los pasajeros. Pronto, se ubicó una lámina de plástico transparente similar a una cortina de ducha para protegernos de los pasajeros».
«Al principio disfruté un poco de paz y calma, pero ahora a menudo extraño el contacto directo con el cliente. Ahora es tan silencioso», explicó.
La mujer, de 43 años, lleva desinfectante y limpia el volante de la dirección del autobús antes de comenzar a conducir.
«Nunca me sentí insegura y nunca tuve miedo de contraer el virus, ni durante la primera ola de coronavirus ni ahora, la segunda ola. Estoy bien», dijo.
La residente de Berlín se siente afortunada de seguir trabajando.
«No me importaba ir a trabajar, no puedo trabajar desde casa», dijo entre risas. Aunque destacó que el número de pasajeros en los autobuses ha disminuido.
«Hay muchos más automóviles en las carreteras desde que ocurrió la pandemia. Por lo que quizás no a todos les guste viajar en transporte público en este momento», dijo.
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«Tal vez nos lleve todo el próximo año volver a donde estábamos [antes de la pandemia]», comentó.
Hay destellos de esperanza en Europa para un 2021 mejor.
La vacuna de Pfizer y BioNTech ya fue autorizada y empezó a distribuirse en el Reino Unido. La Unión Europea también está considerando la vacuna para su aprobación y se espera que haga un anuncio a fines de diciembre. Existe un optimismo creciente en todo el continente de que la gente volverá a algo parecido a la normalidad durante el próximo año.
Pero para muchos trabajadores invisibles, que continuaron con sus trabajos durante los confinamientos y las crisis de 2020, la vida seguirá siendo prácticamente la misma.

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