El legendario skater Tony Hawk tiene cuerda para rato y no piensa en dejar de patinar pese a sus 52 años

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Tony Hawk no quiere oír hablar de la jubilación anticipada. El icónico skater sigue disfrutando del patín y no se plantea bajarse de la tabla, aunque sus 52 años son para muchos una edad más que suficiente como para dejarlo. En su caso se trata más de llevar a rajatabla eso de que el skate es más bien una forma de vida.Hablar de Tony Hawk es hacerlo de uno de los pioneros del movimiento skater, que acercó el monopatín a muchas personas que desconocían prácticamente su existencia. De hecho, a buen seguro que cientos de miles de personas en el mundo jamás le han visto patinar, pero han jugado a los videojuegos de su saga para videoconsolas. Y es que su figura trascendió como ninguna otra en el mundo del skateboard, convirtiéndose en poco menos que un icono social. Normal que no quiera alejarse del patín.”Cuando era profesional, con 20 o 30 años, la gente me preguntaba cuánto tiempo iba a seguir haciendo eso. Cuando entré en mis 40 era casi como un insulto cuando me decían ‘¿todavía estás patinando?’. Cumplidos los 50 me di cuenta de que nadie de mi edad tenía la misma carrera que yo. Y ahora, con 52 es como ‘¡Mierda! ¡No me puedo creer que siguas patinando!'”, relata Tony Hawk en una entrevista para la web de la ONG AARP con la que colabora.Tony Hawk: 50 trucos a los 50 añosEl skater más famoso de todos los tiempos empezó a patinar con 9 años y a los 14 ya se le había quedado pequeño el circuito amateur de California. Con 25 se convirtió en el mejor del mundo. Con 52 sólo espera que pronto pueda dejar de patinar en solitario por culpa del covid19 y volver a compartir skateparks con más gente. De parar, ni hablar.”Me han operado de las dos rodillas, me he roto el codo, me he fracturado la pelvis, me he dislocado casi todos los dedos, he perdido la cuenta de los puntos de sutura que me han dado… Pero nunca he dejado que eso me parase”. Y es que la constancia y la ausencia de miedo en las rampas le ha servido para ganarse la vida hasta atesorar un patrimonio de alrededor de 140 millones de dólares. Gracias a ello ha podido ayudar durante años a que el skate no pare ce crecer y, con la ayuda de su fundación, ha construido hasta 620 skateparks en Estados Unidos.

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