El Supremo confirma la prisión permanente revisable para Ana Julia Quezada, la asesina del niño Gabriel Cruz | Sociedad

73


Ana Julia Quezada, a su llegada a la Audiencia Provincial de Almeria, en una imagen de archivo.Chema Artero / GTRESLa condena a la asesina del niño Gabriel Cruz ya es firme. El Tribunal Supremo ha confirmado este miércoles la prisión permanente revisable dictada contra Ana Julia Quezada, que mató en febrero de 2018 al menor de ocho años, hijo de su entonces pareja sentimental, Ángel Cruz. Los magistrados rechazan, por tanto, el recurso de la defensa —que pedía repetir el juicio— y ratifican la resolución del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). Un jurado popular la consideró culpable en 2019 tras 24 horas de deliberación.Los jueces del Supremo arrancan su fallo recordando los hechos que se consideran probados. Según resaltan, sobre las 15.30 del 27 de febrero de 2018, Gabriel Cruz comentó a su abuela y a Quezada que salía para irse a jugar a casa de sus primos. Sin que nadie se percatara, la acusada aprovechó entonces esa circunstancia para subirse a su coche e interceptar al menor cuando iba de camino. Le dijo que la acompañara hasta una finca que tenían en Rodalquilar (Nijar, Almería) para hacer labores de pintura, a lo que el niño aceptó. Una vez allí, un lugar deshabitado y alejado de cualquier núcleo urbano, la mujer “de forma intencionada, súbita y repentina” lo lanzó “contra el suelo o pared de la habitación”. “Y, tras el impacto, procedió a taparle la boca y la nariz con fuerza con sus propias manos”. Hasta asfixiarle.La actuación de Quezada no quedo ahí y, durante casi dos semanas, fingió no saber nada. En primer lugar, cavó una fosa donde ocultó el cadáver. Y, durante los 11 días que se prolongó la búsqueda de Gabriel Cruz, “simuló encontrarse afligida y compungida, alentando los ánimos de los familiares y generando falsas expectativas sobre la aparición del niño”. Además de involucrarse en las tareas, llegó a colocó una camiseta del menor en unas matas de un cañaveral. Según los magistrados, con esa iniciativa quería distraer la atención e, incluso, dirigir las sospechas de la Guardia Civil hacia el padre.“Concurren una serie de circunstancias bien definidas, intencionadamente utilizadas y aprovechadas por la acusada para un fin: matar al menor sin riesgo para ella”, subraya el Supremo en su resolución, donde hace hincapié en la situación de “total indefensión” en la que se encontraba el menor. “El ataque se produce en el marco de una relación de confianza, en un lugar solitario y alejado, a donde el menor se dirigió a propuesta de la acusada, sin tener la más mínima previsión de riesgo”. “No tuvo posibilidad de defensa”.El alto tribunal confirma, en definitiva, la resolución del TSJA, que apreció una especial alevosía en el crimen. Además, destaca la mayor protección que la ley concede a los menores, al establecer la “hiper-agravación correspondiente a la prisión permanente revisable”. Y también ratifica los dos delitos contra la integridad moral de los padres y descarta los dos de lesiones psíquicas que se le habían impuesto a Quezada en primera instancia.

Fuente

Opina sobre este artículo