Elecciones catalanas: Aragonès pide confiar en los Mossos y critica el vandalismo en las manifestaciones | Elecciones en Cataluña 14F

19


El diputado electo de la CUP, Carles Riera, en una imagen de archivo.Alejandro García / EFEEl president en funciones de la Generalitat, Pere Aragonès, ha comparecido este lunes para intentar cerrar la polémica sobre la gestión policial de la violencia callejera de los últimos días, que ha empañado las protestas en contra del encarcelamiento del rapero Pablo Hasél. El también líder de ERC ha asegurado que tanto la policía catalana como el resto de servidores públicos que han atendido la crisis de orden público cuentan con la confianza y “el total apoyo del Govern” y ha criticado el vandalismo. “El saqueo de un comercio, la quema de mobiliario público o el enfrentamiento con los trabajadores públicos no son ni libertad de expresión ni de manifestación”, ha asegurado el republicano al mismo tiempo que pedía no “criminalizar” a quienes se concentran pacíficamente desde el pasado martes.El PSC, PP, Ciudadanos y Foment del Treball, la patronal catalana, coinciden en que el Ejecutivo catalán había sido tibio con los disturbios y que se había puesto en tela de juicio la labor de los Mossos. Incluso los sindicatos del cuerpo policial hablaban de “abandono” por parte de algunas fuerzas políticas durante esta crisis. Aragonès ha negado que estuviera ausente -su última comparecencia fue el pasado viernes- y ha defendido que el consejero del Interior Miquel Sàmper ya había dado las explicaciones técnicas pertinentes. El president en funciones ha asegurado haber estado en contacto permanente con “las autoridades locales y representantes de los sectores económicos” sin precisar.Aragonès ha enviado un mensaje de “calma” y ha evitado criticar a Sàmper, que el pasado domingo dijo que las manifestaciones eran “puro vandalismo”. Para el también vicepresident, hay “grupos minoritarios se aprovechan para hacer actos de pillaje y de saqueo” pero eso no puede llevar a que se “criminalice” a todas las personas que se manifiestan. Ha pedido confianza en los criterios técnicos de los Mossos para diseñar los operativos y evitar que se repitan dichos episodios. Las decisiones más de fondo, como la reforma del modelo policial, las tomará el nuevo Ejecutivo, ha asegurado.Esquerra cerraba así la puerta a una de las pretensiones de la CUP, que se ha quedado sola en su defensa de incluir la reforma del modelo de seguridad ciudadana dentro de las negociaciones para formar Govern. Esquerra, Junts y los comunes (a quienes los republicanos también quieren incluir en la gran coalición que anhelan) defienden que, si bien es necesario abordar algunos cambios, el espacio para decidirlos es el Parlament y no el marco de las conversaciones para asegurar la gobernabilidad.Las cargas policiales de los últimos días durante las manifestaciones; la pérdida de un ojo de una joven por el impacto presumiblemente de un proyectil de foam disparado por los Mossos en una de esas concentraciones y las imágenes de decenas de tiendas vandalizadas han reabierto el debate sobre la acción policial. Los anticapitalistas no tardaron en aprovecharlo para incluir el cambio del modelo de seguridad dentro de sus exigencias para votar a favor de un Ejecutivo independentista. Junts y ERC se sumaron a la petición de los anticapitalistas, lo que motivó una crisis interna en el cuerpo de Mossos d’Esquadra, que se consideran poco apoyados por los partidos del Govern en plena situación de emergencia por los altercados. Finalmente, Junts y ERC han optado por no descartar la reforma pero intentando situarla en la vía lenta parlamentaria.Los socialistas creen que la tibieza con la que consideran que la Generalitat ha respondido a los altercados y pillaje que han enturbiado las manifestaciones esconde el cálculo de ERC para no molestar a los anticapitalistas en plenas negociaciones. “Quien no defiende a los Mossos, que son unos servidores públicos, no está capacitado para liderar Cataluña”, ha insistido la portavoz del PSC, Eva Granados, contraria a que ahora se ponga el modelo policial sobre la mesa de una negociación. “No se pueden instrumentalizar. Eso es gravísimo”, ha remachado.ERC y los comunes se han reunido esta tarde, pero solo han coincidido en la necesidad de mantener el diálogo y trabajar por la reconstrucción tras la pandemia y la solución del conflicto político en Cataluña. Tras el encuentro, los comunes han señalado en un comunicado que ambas fuerzas comparten el análisis de que “hace falta abrir una etapa de cambio en la que las izquierdas tengan un papel predominante”. La portavoz Marta Vilalta ha hecho un llamamiento a que los de Jéssica Albiach y Junts abandonen sus vetos mutuos “en un ejercicio de responsabilidad” y se avengan a un Ejecutivo de gran espectro. “Las urnas nos dejan el encargo de ponernos de acuerdo”, ha asegurado, obviando que ERC vetó por escrito al PSC y que esa otra mayoría también se podría justificar por los resultados.El portavoz de los comunes, Joan Mena, ha asegurado que en esa reunión insistirán en la mayoría alternativa de izquierdas e insisten en que son incompatibles con Junts. Además, se ha mostrado en desacuerdo con la propuesta de la CUP de darle prioridad al cambio del modelo policial en las negociaciones para conformar Govern. Eso sí, el portavoz en el Congreso ha dicho que insistirán en el Parlament en vetar el uso de las balas de foam.Vilalta ha asegurado que “repensar el modelo [policial] es una necesidad” pero ha aclarado que el marco “más adecuado” es el Parlament. Una idea que también ha defendido la portavoz de Junts, Elsa Artadi. “Esto no es una cosa que 15 días o un cromo para los votos para formar un Govern”, ha asegurado la también diputada electa.El debate sobre el modelo de la policía está pendiente desde hace meses en el Parlament. Como el río Guadiana, aparece y desaparece en la agenda según la coyuntura o cuando trasciende un caso de brutalidad o abuso policial. Tanto ERC como Junts lo llevan en sus respectivos programas de electorales, pero dentro del cuerpo plantear ahora este tema es leído como una falta de apoyo a la gestión de la violencia callejera de los últimos días o a situaciones tensas como mantener el orden durante los mítines de Vox en la pasada campaña electoral.

Fuente

Opina sobre este artículo