Helen Kouyoumdjian (Fedetur): “No perdemos la expectativa de que las medidas de apoyo al turismo se vayan robusteciendo”

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Vicepresidenta ejecutiva del gremio que agrupa a distintos rubros del turismo afirma que esta temporada ya está jugada y que ha sido “muy, muy negativa”, con un movimiento en torno al 20% de un año normal. Plantea que es urgente “compartir con el Estado” los costos de la pandemia y avanzar en un plan de reactivación de la demanda.

Restan todavía unas semanas para que concluya el período de vacaciones, pero para el sector turismo las fichas ya están echadas. Y no son nada alentadoras.
“Gracias al permiso de vacaciones hubo un cierto movimiento de personas, se habla de unos 2 millones 800 mil permisos, lo cual es positivo y nosotros lo tomamos como un respiro en cuanto se anunció. Sin embargo, y dicho eso, la verdad es que la temporada ha sido muy, muy negativa. Probablemente, y con mucho, hemos tenido un movimiento en torno al 20% de un año normal”, afirma la vicepresidenta ejecutiva de la Federación de Empresas de Turismo (Fedetur), Helen Kouyoumdjian.
Subraya que hay destinos turísticos en Chile que obtienen una proporción muy alta de sus ingresos anuales, entre 40% y 50%, en los meses de enero y febrero, y muchos de ellos han pasado buena parte del verano en cuarentena. Menciona a Pucón, Iquique, Puerto Varas, Puerto Montt, varias comunas en Chiloé, Aysén y Magallanes.
Y con respecto del turismo receptivo, el de extranjeros, señala que “ha sido inexistente”.
El gremio representa a los rubros del alojamiento, tour operadores, agencias de viaje, líneas aéreas, transporte terrestre y marítimo y gastronomía. El año pasado, esta industria tuvo una caída superior al 70%, sobre todo por la fuerte reducción de turistas extranjeros, y para 2021 las estimaciones son de una actividad igual de decaída.
“Nos quedan 10 meses que no son los principales y por lo tanto no podemos subir la proyección. Podría mejorar para el año siguiente”, dice.
-Cuando dice inexistente, ¿es cero turistas extranjeros?
-Llegan chilenos que residen afuera y vienen a visitar a sus familiares durante las vacaciones y personas que viajan por trabajo. Pero el turismo receptivo propiamente tal, cero.
-El gobierno anunció esta semana una serie de medidas, que el sector en general consideró insuficientes. ¿Cuáles son imprescindibles?
-Desde temprano en la pandemia hemos tenido un trabajo muy coordinado con el Ministerio Economía y las autoridades de Turismo y les hemos planteado diversas medidas de apoyo a la industria, las cuales hoy día evidentemente son mucho más urgentes, pero son básicamente las mismas y parten de la base de que entendemos que desde el punto de vista sanitario hay que tener restricciones que impidan la movilidad, pero compartamos ese costo. De lo que hablamos es de subsidios, por una parte, y otros elementos que puedan ayudar a bajar la presión a las empresas, concretamente la postergación en el pago de patentes y contribuciones.
Hay otros elementos también. Muchos de nuestros colaboradores están hoy día acogidos a la Ley de Protección del Empleo, son 170 mil personas, y el empleador tiene la obligación de pagar las imposiciones y hoy día estamos viendo que hay deudas previsionales importantes porque no están pudiendo tener esos recursos para pagar. O sea, no sólo se trata de poner recursos, sino que también de buscar formas creativas de bajar la presión al empresario. La ironía de esto es que el empresario ha tenido que sacar créditos Fogape para pagar deudas con el propio Estado.
Otro ejemplo son las concesiones: quince empresas privadas operan dentro del Parque Nacional Torres del Paine y han tenido que continuar pagando las concesiones, siendo que gran parte del tiempo está cerrado.
Por otro lado, valoramos que se haya generado un segundo Fogape con algunas condiciones especiales para la industria del turismo: una garantía que llega al 90% para empresas pequeñas y medianas y también flexibilizar la tasa. Nosotros habíamos pedido 100% de garantía, eso habría permitido que la industria pudiera acceder de manera masiva al Fogape. Veamos cómo avanza, porque en el primer Fogape, de todos los créditos otorgados, sólo un 4,1% fueron a la industria turística.
-¿Qué pasó, por qué no resultó?
– Dos cosas: hubo bastante rechazo y a quienes le otorgaron, los créditos fueron en promedio un 20% de lo solicitado. Nuestro análisis es que esta es una industria que tiene un 98% de Pyme y que la banca conoce poco. Ante eso, nuestro planteamiento es que, si es una política pública querer ayudar a este sector, bueno, no le pidamos al privado que sea benevolente y que sea el Estado que coloque el 100% de la garantía. Cada uno con su rol. Hemos estado trabajando con Banco Estado y tenemos una mesa de trabajo. Ellos tienen varios programas de crédito especial para el turismo, con una mirada más sectorial, que está considerando la estacionalidad de la industria.
También estamos planteando medidas para la reactivación, y ahí en el fondo lo que hemos dicho es que es muy necesario empezar a generar flujos de demanda, una vez que ya las medidas de desconfinamiento lo permitan. Propusimos un programa de demanda con tres actores: paquetes turísticos donde los privado otorguen un descuento importante de por lo menos un tercio del costo; el Estado, un subsidio parecido a lo que son los programas sociales que actualmente existen y tercero, el usuario, que paga un 30% finalmente de lo que costaba este paquete. Eso nos permitiría de alguna manera generar flujo durante todo el año.
Ese es el tipo de medidas que hemos planteado más bien de reactivación y que echamos de menos.
-¿Se trata de un plan con foco en sectores medios y bajos? Parece polémico un subsidio a quiénes pueden tomar vacaciones…
-No es tan así. Si se analizan programas de vacaciones de tercera edad o familiares, es esa lógica, pero ampliándolo, que sea en vez de un programa social, uno de activación de la demanda, e incorporando a los privados.
Para la reactivación también es muy importante contar con una campaña de promoción internacional robusta, donde vamos a necesitar que el Estado inyecte una cifra considerable de presupuesto. Chile, en años normales, invierte del orden de US$ 13 millones en el año para la promoción internacional, y deberíamos llegar a unos US$ 40 millones para hacer una campaña de posicionamiento fuerte porque apenas el mundo se empiece a desconfinar va a existir una competencia muy grande de destinos y no podemos quedar fuera de eso. Tenemos una ventaja competitiva porque somos un destino de naturaleza, donde el distanciamiento social se produce de manera natural. Tenemos ahí una oportunidad que aprovechar.
Todo esto era parte del plan que esperábamos conocer esta semana, pero tampoco perdemos la expectativa de que sí se vaya robusteciendo. Yo entiendo, y así lo ha dicho el ministro Economía, que este es un plan que está partiendo, que está dirigido a la micro pyme, con subsidios que permiten un capital de trabajo para un período acotado. Pero son las medianas y grandes empresas donde está la mayor cantidad de empleo, y el gran drama de la industria es la pérdida de empleo. Llegamos a perder del orden de 300 mil empleos directos. 

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