La historia detrás del museo de Claudio Engel en Vitacura

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El 3 de diciembre se anunció la propuesta de arquitectura ganadora del concurso del Nuevo Museo de Santiago, de Claudio Engel, dentro del Parque Bicentenario. Los colaboradores del mandante dicen que el edificio de 7 mil metros cuadrados es “un regalo para chilenos y chilenas”, sin embargo, estos días un grupo de personas ha hecho ver su inquietud a través de cartas en los diarios nacionales.

Claudio Engel suele repetir a sus cercanos que soñaba con hacer un aporte a Chile, país que acogió a sus padres cuando llegaron de Alemania en la década de 1930. En 2015 el ingeniero civil de la Universidad de Chile y uno de los más grandes coleccionistas de arte contemporáneo de América Latina, comenzó a dar forma y diseñar los primeros trazos de NuMu, el Nuevo Museo que se levantará en el Parque Bicentenario de Vitacura. El concurso para diseñar la obra se abrió en junio y se cerró el 22 de octubre: participaron 76 equipos de arquitectos y el 3 de diciembre se anunció la propuesta ganadora.

“En plena pandemia, en medio de la más absoluta incertidumbre y encierro, participar en este proyecto fue para nosotros una luz en pleno invierno”, confiesa Cristián Fernández, el representante del grupo ganador que proyectó una construcción con forma de mano abierta, como gesto de apertura hacia la comunidad. “Proponemos un edificio que invita a permanecer, que promueve la interacción y el arte en todas sus manifestaciones”, señala Fernández.
Pero no todo ha sido fácil. Estas semanas un grupo de opositores a la idea ha publicado cartas en diversos diarios nacionales cuestionando la iniciativa. “Faltó más información a la comunidad”, señalan. “Esto es un acto de filantropía. Un regalo a todos los chilenos y chilenas”, retruca la arquitecta Jeannette Plaut, quien trabaja con Engel en esta obra.
El encargoFernández y su equipo conformado por Matías González, Guillermo Bustos, Constanza Hagemann, Nicolás Valdés y Claudio Araya trabajaron dos meses sin parar. La clave, dice el arquitecto, estuvo en empatizar con el encargo del cliente: un edificio abierto, integrador, arraigado a la geografía y que fuera un aporte a la comunidad.El concurso lo desarrolló la oficina de gestión cultural Constructo bajo la dirección de Plaut y un jurado internacional (ver recuadro). “Se vio que, por un lado, respondió al sitio donde se emplaza, y también planteó una nueva manera de vivir y disfrutar el arte en todas sus formas, además de presentar un entendimiento profundo de cómo funciona un museo”, dice la profesional.

El encargo de hacer un museo en el límite sur del Parque Bicentenario tenía como fin solucionar la relación entre el área verde, la ciudad y la red vial que fue afectada por la antigua rotonda Pérez Zujovic, transformada hoy en un nudo de autopistas urbanas de alto tráfico (con la llegada de la línea 7 del Metro, se podrá acceder de manera más expedita a esa zona de Santiago desde toda la ciudad).
La voz del concejoPero aquello no convence a todos. Tras juntar cerca de 89 firmas (en la comuna hay 94.000 habitantes), un grupo de santiaguinos, entre ellos los candidatos a alcalde y concejal de Vitacura, Darko Peric y Nicole Douglas (ambos de Ciudadanos), junto a Juan Cristóbal Portales (candidato a diputado DC) y el economista Andrés Solimano, se quejaron a través de una carta en El Mercurio el domingo 20 de diciembre de no haber sido informados suficientemente respecto a la edificación.
En ésta, solicitan a la Municipalidad de Vitacura que, junto con proporcionar los datos en cuanto al impacto ambiental y políticas de acceso, la obra se someta a un proceso de consulta o plebiscito comunal. “Para mí el diálogo es lo principal. El alcalde debe escuchar a los vecinos”, enfatiza Peric. Dice que no está en desacuerdo con el proyecto mismo. ¿El problema? Considera que hubo falta información en cuanto a la elección del parque público para desarrollar la obra privada. Lo que otros cuestionan es que no se haya optado por una comuna de menos recursos.
Los involucrados en el proyecto responden: “La oferta con que se ganó la concesión es de público conocimiento y todos los concejales –Luz Pacheco, Francisca Cruzat, Maximiliano del Real, Patricia Alessandri, Cristián Araya, Catalina Recordón, Felipe Irarrázabal y Matías Bascuñán–votaron a favor, en unanimidad y en conocimiento de todas las condiciones”. Aquello, insisten, está respaldado con documentos de la sesión del día 15 de enero de 2020, día en que se adjudicó la propuesta pública: “Concesión Territorial Centro Cultural y/o Museo en el Sector Parque Bicentenario”. El contrato quedó fijado para 40 años, renovable. “Da la impresión que detrás de esto hay intenciones políticas. Lo de la fundación es un proyecto transversal y cultural para el país”, argumentan cercanos a Engel.
Peric, Douglas, Portales y Solimano, en otra carta enviada el lunes 28, señalaban que esta obra primero se intentó hacer en Las Condes, pero que “no fue aceptada por el Concejo Comunal”, “por su impacto ambiental sobre el Parque Araucano (donde se levantaría el museo) y la ausencia de una consulta para conocer la opinión de los vecinos”.
Pero según se lee en el acta de la sesión del 19 de abril de 2018, el concejo completo de Las Condes, cuyo edil es Joaquín Lavín, dio luz verde a la iniciativa. Pese a ello, al poco tiempo se generó una discusión por el emplazamiento de la edificación (donde hoy está la Dirección de Tránsito de Las Condes). Y el proceso se fue dilatando. Entonces, concejales y funcionarios de la Municipalidad de Vitacura le hicieron ver que el Parque Bicentenario era una mejor opción. En parte, pues según el plano regulador de 1999, ahí se contemplaba la construcción de un edificio cultural. Engel estuvo de acuerdo y trasladó la iniciativa.
Torrealba: “Es polémica ficticia”Otros vecinos se han sumado a la disputa: en lo principal, todos reclaman mayores antecedentes. Josefina Vial, presidenta de la Junta de Vecinos A1 Lo Castillo señala que “es importante que se dé a conocer el proyecto en su totalidad a todos los vecinos”. El alcalde Raúl Torrealba (RN) indica que “me parece una polémica ficticia que justo surge en plena época electoral cuando este tema se viene trabajando en el Plan Maestro de la municipalidad desde 1999 con participación de profesionales del concejo y con mucha publicación en los medios de prensa”. Para el edil la propuesta es un aporte no sólo para su comuna si no que para la ciudad completa. “Todos tenemos derecho a reclamar, pero estoy muy contento con el espacio cultural que siempre estuvo contemplado ahí”. Camila Merino (Evópoli), quién ganó las primarias municipales, dice: “Potenciar la cultura es uno de los ejes de mi programa. Es muy positivo y un gran aporte un nuevo museo. Respecto del NuMu, en particular, estoy recabando información y estudiando el proyecto”.
Sobre la discusión, el arquitecto Yves Besançon, ex presidente de la AOA (Asociación de Oficinas de Arquitectos) y quien también hizo ver su postura a través de una misiva dominical, dice a este medio que “se necesita una mirada más amplia, sin egoísmo ni personalismos. Esto es un regalo para la ciudad”. Y ejemplifica: “Los parques en el mundo están llenos de edificios interesantes. El MET en el Central Park, la Fundación Louis Vuitton en el Bois de Boulogne e incluso nuestro Bellas Artes en el Parque Forestal y el MAC en Quinta Normal. ¡Qué impacto pueden tener el uso de 30 hectáreas en una zona que antes era un basural y que hoy es principalmente tierra. De qué áreas verdes están hablando!”.
140 artistas y el arte sonoroLa construcción del edificio, que se inaugurará en 2023 -y que está en manos de Ebco, de Hernán y Marco Besomi-, será financiada en su totalidad por Engel: se estima una inversión de $16 mil millones, impuestos incluidos. Para dar vida al NuMu hace cinco años, Engel comenzó armando una ambiciosa muestra que hasta hoy suma a más de 140 artistas latinoamericanos, entre ellos Juan Downey, Iván Navarro, Nicole L´Huillier y Lotty Rosenfeld. Las piezas (más de 900 obras) incluyen pintura, fotografía, escultura, video proyecciones y arte sonoro, entre otros que se desplazarán en los 7.500 metros cuadrados y tres pisos.

En el superior, especifican, estarán las tres salas de arte que suman 2.500 m2 de superficie total. Los arquitectos dicen que las salas “flotarán” por el parque, es decir, permitirán que éste fluya a través del edificio de manera ininterrumpida, y que las vistas al cerro Manquehue, San Cristóbal y Cordillera de Los Andes, aluden a los orígenes mapuche y español. El piso a nivel suelo, tiene como protagonista al “Patio del acto”, un espacio abierto diseñado para acoger actividades en el corazón del edificio.
“La misma comunidad que se congregue ahí será la encargada de llenarlo de todas las posibilidades tanto en lo artístico, como en el cívico”, dice Fernández. El subsuelo fue destinado a la educación: tendrá biblioteca, zócalo y un patio a los que estudiantes y tercera edad podrán acceder de forma independiente al resto del museo.
Uno de los motivos de orgullos del equipo, y de Engel, es que NuMu contará con la primera sala de arte sonoro en Sudamérica: tendrá 10 x 10 metros.

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