La Moneda baraja tres opciones para reemplazar a Desbordes en inminente cambio de gabinete que incluye a Monckeberg

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El aire que se respira al interior de Palacio está contaminado, aseguran varios de los asesores que allí habitan. Es que el 7% de apoyo a la gestión del Presidente Sebastián Piñera resulta preocupante, por más que se le intente bajar el perfil, encontrando al contexto de la pandemia como el máximo responsable de la bajísima evaluación ciudadana. De ahí que las razones para explicar por qué serían varios de los cambios en un inminente ajuste ministerial, ya no responden solo a la lógica de las eventuales candidaturas que deben estar definidas a más tardar el 11 de enero, y donde al menos un secretario de Estado estaría “encandilado” con esa opción, aseguran en La Moneda, además se cruzó la interna partidaria y el agotamiento de otros.
Desde diferentes carteras el reclamo sigue siendo el mismo: la falta de visión política emanada desde el segundo piso y la propia Presidencia, que tiene a varios de los jefes de carteras pensando en su futuro más desde fuera de los muros de la casa de Gobierno que desde dentro. De hecho, el titular de Defensa, Mario Desbordes, acaba de suspender un viaje a Israel de gran importancia para su cartera, pues –de acuerdo a lo que aseguran en Palacio– el cambio sería este sábado o a más tardar el próximo lunes.
Los nombres que se barajan para su reemplazo son los del ministro de Minería, Baldo Prokurica; el exsubsecretario para las Fuerzas Armadas, Alfonso Vargas; e incluso se estaría pensando como carta en el actual subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli. Mientras que en el cargo de Monckeberg, la alternativa de reemplazo es que suba el actual subsecretario Juan Francisco Ossa.
Cuando a fines de julio el Presidente Sebastián Piñera optó por desactivar la lucha fratricida que se estaba dando al interior de Renovación Nacional –pero con alcances hacia todo el sector oficialista–, con Mario Desbordes y Andrés Allamand como “los protagonistas de la historia”, no pensó en el efecto rebote que tres meses después desencadenaría al interior de su Gobierno.
Pero la crisis interna en la que se encuentra subsumido el partido RN llegó a tal nivel, que una operación concertada buscó al poco tiempo apurar el regreso de quien se transformó, durante el estallido social, en una de las figuras más luminosas de la derecha, como es el actual jefe de la cartera de Defensa, quien se erigió además como el representante de la derecha social.
Si en un primer momento se habló de marzo, luego esta fecha cambió para la primera semana de enero, pero es tal el caos interno que, finalmente, se habría optado por dar el paso antes, como señalaron fuentes de la colectividad. “Si la UDI ya se ordenó con Macaya, ahora es el turno de RN. Y si Mario debe salir, que lo haga ahora ya”, confiesa una asesora de Palacio.
Monckeberg a la Convención y Allamand atrapado en la Cancillería
Las alarmas se encendieron después que se supiera que el consejo general de RN se había reagendado desde el 19 de diciembre al 5 de enero, como lo publicó Ex-Ante. Esto, debido a que –según trascendidos desde la tienda– un gran número de consejeros busca levantar la figura de Desbordes y oficializarlo como candidato a las primarias de Chile Vamos por Renovación Nacional.
El actual ministro de la Segpres, Cristián Monckeberg, quien ha sido constantemente presionado desde la interna de su partido para que vuelva a “poner orden”, aterrizaría en la tienda de Antonio Varas y así se buscaría evitar que la colectividad se siga hundiendo en su “intrascendencia”, al mando del actual timonel, Rafael Prohens, comentan en RN.
De esta manera, la apuesta busca que Desbordes se haga cargo de la campaña en las diferentes elecciones, como son las de Convención Constitucional, gobernadores regionales y también de alcaldes. Desde ahí, la idea es sumar fortalezas para engrosar su perfil presidencial y competir con Joaquín Lavín. Parte del diseño sería además –como se señalo anteriormente– que el ministro Monckeberg retorne a la casona de Antonio Varas para encabezar el partido, aunque hay algunos que no descartan que estaría pensando en postular como constituyente.
Pero en el Gobierno, la salida “escalada” no convence a la mayoría de los asesores, puesto que todos los ojos están puestos en el 7% de aprobación de la gestión presidencial, por lo que una de las primeras lecturas posibles será inevitablemente que habría comenzado el “desembarco”. Sin duda, el mejor espacio para “vivir”, a partir de abril próximo cuando ya estén elegidos los constituyentes, será la “casa nueva”, la Convención Constitucional, y muchos en Palacio están evaluando salir cuanto antes de La Moneda, donde lo único que “luce” es el reporte del COVID.
El único RN que estaría quedándose es el ministro de Relaciones Exteriores Andrés Allamand, quien quedaría atrapado en las paredes de la Cancillería, mirando cómo sus “colegas” abandonan el barco en una apuesta que a todo el mundo seduce: ser parte de quienes redactarán la nueva Constitución.
La dupla de oro
Monckeberg y Desbordes conforman un liderazgo que dejó huellas en el partido. Su proyecto político logró bajar las exigencias para que más personas pudieran postular a los diferentes cargos de representación de RN, en busca de contrarrestar el proyecto de su antecesor, Carlos Larraín, que apostaba a una colectividad más chica. Los réditos dieron fruto muy pronto en la última elección, que los situó como el partido más grande de la derecha.
No solo aquello, además su apuesta de mirar hacia el centro más que a la derecha para disputar ese espacio a una convulsa centroizquierda, aseguran, se habría ido consolidando en el tiempo, aunque no todos comparten esa visión al momento de exigir números y nuevos pactos políticos como respuesta.
 Zaldívar y el incómodo 6%
Intentar disfrazar todas las eventuales salidas como una oportunidad que se les da a los miembros de Palacio para competir como candidatos constituyentes, se tornó más complejo. Debido a eso, varios comenzaron a hablar de un eventual adelantamiento del cambio de gabinete, el que en un principio habría estado pensado para la primera semana de enero, considerando que el 11 de dicho mes se cumple el plazo fatal para inscribir las candidaturas de convencionales constituyentes.
Esto en el entendido que la lista de quienes dejarían sus cargos se ha hecho un tanto más amplia de lo que algunos pensaban. Y más allá de que se cumpla con los nombres que hoy resuenan en los pasillos de Palacio, que considerarían al menos cuatro ministros, además de subsecretarios, las razones que algunos tendrían son las que mayormente incomodan.
Desde la propia Moneda se repite el nombre de la ministra del Trabajo, María José Zaldívar, quien se encuentra en medio de una disputa en la cual no tendría mucho poder de maniobra cuando de la reforma de pensiones se trata. Ya que mientras la oposición no se movería del 6% adicional de cotización para solidaridad, el Gobierno no estaría siendo claro en las señales de hasta dónde estaría dispuesto a ceder. Recuerdan algunas fuentes que, en algún momento, se ofreció un 4-2, es decir, cuatro para solidaridad y dos para cuenta individual. En este sentido, cada vez que se habla del tema, a la ministra solo le queda “poner la cara”.
Un ejemplo similar es el que dan respecto del ministro Cristián Monckeberg, quien tuvo que recibir “todas las balas” cuando se aprobó en la Cámara el segundo retiro del 10%, momento en que desde Palacio aún no decidían si entrar o no en acción para cambiar el rumbo del proyecto. En otros ministerios acusan una situación similar, que tendría a varios pensando en dejar Palacio, debido al desgaste que significa mantener el bote a “flote”.
El otro problema que se viene aparejado con la inminente salida es el de los reemplazos, ya que cada vez ha sido más dificultosa la tarea de encontrar a las personas idóneas para hacerse cargo de los sectores, en específico, más aun considerando que “para nadie es negocio” sumarse a un Gobierno de salida con un 7% de aprobación, aseguraron. En ese entendido, los sondeos se estarían haciendo con miras a los parlamentarios de Chile Vamos que no tienen posibilidades de ir a la reelección, además del clásico enroque con el eventual subsecretario de la cartera.
Interna RN, una señal de calma
Finalmente, todo el apuro en el nuevo movimiento de nombres en Palacio nace de la compleja situación que se vive en la interna del partido, donde su presidente, Rafael Prohens, está cada vez más cercado. Pero como señalaron personeros que saben del trabajo interno, habría habido acercamientos para lograr un tipo de tregua, aunque no muchos se han visto del todo convencidos.
Se trataría de la renovación de dos cargos al interior de la directiva. De esta forma, la estrategia sería calmar las aguas en la disidencia y poner un hombre de mayor peso en el oficialismo. Se habla de las eventuales salidas del diputado Tomás Fuentes, cercano al exsenador Andrés Allamand, y de Nicolás Cerda, actual jefe de gabinete del senador Francisco Chahuán.
Si bien en un principio se habló del ingreso del senador Rodrigo Galilea, las negociaciones se habrían trasladado a los nombres del subsecretario de Previsión Social, Pedro Pizarro, del sector “chahuanista”, y eventualmente de Cristián Monckeberg.
Y aunque el consejo general se reagendó para el 5 de enero, a la espera –señalaron varios– de que el actual ministro de Defensa pueda ser proclamado como carta presidencial, también se aguarda que se establezca un consenso respecto de la fecha de elección interna de RN y, por cierto, la presentación de planillas para los candidatos a las diferentes elecciones.
Si en un principio esta estaba establecida para julio –la disidencia había peleado por que fuese en diciembre–, finalmente existiría una corriente transversal de situarla en marzo, aunque aquello no dejaría del todo conforme a “nadie”, considerando que ya se habrían jugado todas las cartas por influir en el proceso preeleccionario.
Por ahora, en la interna están viendo de qué manera reacomodar a la diputada Paulina Núñez, actual vicepresidenta, quien no logró copar el vacío de liderazgo dejado por Mario Desbordes, a pesar de todos los esfuerzos que se hicieron. Esto, considerando el diseño que contempla que su actual cónyuge, el ministro Monckeberg, encabece la lista para postular a hacerse cargo nuevamente de RN.

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