Lluvias enfrían el ánimo de recuperación en las zonas de Valparaíso, Metropolitana y O´Higgins al partir febrero

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En las regiones del centro del país, autoridades y representantes del sector privado reconocen el impacto conjunto del conflicto social y la pandemia.De ahí que las precipitaciones llegaron en un momento que se considera inoportuno.

A comienzos de año las expectativas económicas para las regiones del centro del país se veían positivas. A esas alturas, nadie esperaba el impacto de las fuertes lluvias del fin de semana en las actividades mineras y agrícolas que marcan en gran medida el ritmo de estas zonas.
“Nuestra región fue doblemente golpeada por el estallido social y la crisis sanitaria. Por eso, cuando se declaró la pandemia, nos abocamos a crear nuevos programas y a potenciar instrumentos que el ministerio de Economía, a través de Corfo, Sercotec, Sernatur e Indespa pusieron en marcha”, comenta el Seremi de Valparaíso, Alejandro Garrido.

De hecho, la cartera cuadruplicó su presupuesto respecto de un año normal. “Constituye una base que nos permite comenzar con optimismo el 2021”, precisa el personero y detalla que se destinaron más de $ 14 mil millones a acciones de fomento productivo en favor de más de 4 mil MiPymes.
Además, se inyectaron $ 760 millones a 28 organizaciones de pescadores artesanales.
Lo anterior, como destaca, en un contexto en que Valparaíso es la segunda región del país con mayor creación de empresas, lo que implicó en 2020 la digitalización de 14 mil PYME.
“Ya contamos con señales importantes, como el último boletín de desempleo del INE que mostró por primera vez en varios meses una tendencia a la baja que esperamos se mantenga”, puntualiza Garrido.
El peak de la desocupación llegó a 14,4% en julio-septiembre y bajó a 10,8% en el último trimestre móvil. Aún así está sobre la tasa de 7,7% que marcó octubre-diciembre de 2019.
Para el presidente de la Asociación de Industriales de Valparaíso (Asiva), Ricardo Guerra, es clave para el repunte de la región la seguridad de los trabajadores y los avances que se logren en la mesa público-privada de manufactura y logística que implementaron desde fines de octubre y que apalanca a dichos sectores y potencia la red de proveedores. En los últimos trimestres el rubro ha incidido en la creación de empleos.

Valparaíso, la Región Metropolitana y O’Higgins evidenciaron al cierre de año cifras de desempleo menos dramáticas que las observadas a mediados de 2020.

Acceso al crédito
En el caso de la Región Metropolitana, reactivación, atracción de inversiones y recuperar empleos son los objetivos trazados por el Seremi Raúl Morales. Decisivo, dice, es seguir optando a los créditos Fogape, pues se ha apoyado a más de 129.000 empresas, lo que representa el 47% a nivel nacional. También esperan llegar a las micro y pequeñas empresas a través del FDNR con $ 1.800 millones para atender a más de mil beneficiarios.
Uno de los sectores más alicaídos es el turismo y para afrontar su situación se crearon subsidios especiales para las PYME dentro de la misma zona.
En el trimestre septiembre-noviembre la tasa desocupación llegó a 11,8%, disminuyendo desde su peak de mayo-julio (13,1%). El año 2019 cerró con una tasa de 10,3%.
Pero el presidente de Asiquinta, gremio que reúne a los industriales de Quinta Normal, Enrique Falcón, mira con inquietud 2021. Asegura que si el primer golpe fue el estallido, la pandemia lo destruyó todo. “El distanciamiento social fue terrible porque tuvimos que cerrar empresas y despedir trabajadores, no había nada que hacer”, relata.
Por ello, agrega que ahora “esperamos solamente que pase esto y que podamos volver a trabajar. Dependemos de que se abra el mercado, de que la economía empiece a funcionar. Estamos al día a día”.
La más golpeada
En O´Higgins la apuesta era alta y se puso cuesta arriba. Su Seremi de Economía, Felix Ortiz, apostaba a comienzos de año a que en 2021 crecerían incluso más que el país -de 5,5% a 6,5%- gracias a la minería, la agricultura y agroindustria que tendrían un mejor desempeño.
Sin embargo, las lluvias del fin de semana pasado acotaron los ánimos. El Seremi de Agricultura, Joaquín Arriagada, aún está catastrando los daños tras este registro histórico de 100 milímetros de agua caída.
Y aunque tendrá una idea más precisa hacia fines de esta semana o inicios de la próxima le hacen sentido las cifras de Fedefruta de una pérdida de 50%.
Sí es posible, dice, visualizar los rubros más afectados como la uva de mesa blanca, los duraznos, frutales con carozo y las hortalizas. También el tomate salsero ha sido afectado por la humedad. Ahora, añade, afrontan el problema con los hongos y se encuentran con bajos stock de fungicidas, porque la temporada para aplicarlos ya pasó.
En cuanto al empleo es más optimista, aunque algunos han anunciado pérdidas de ocupaciones. “Soy de la idea de que esto no va a afectar tan profundamente el empleo, pues ahora se necesitará mucha mano de obra para esta etapa”, agrega.
Atrás están dejando el peak del desempleo que llegó a 14,4% en julio-septiembre. En el último trimestre móvil bajó a 10,1%, y pese a que ha estado descendiendo, todavía se sitúa 2,6 pp más arriba que en octubre-diciembre de 2019.
La actividad minera también se ha visto complicada, con las lluvias y en la división El Teniente de Codelco, están aplicando un plan de contingencia.
Para Rafael Prieto, presidente de la corporación Pro O’Higgins, el foco este año estará puesto en contribuir a la recuperación. “Como comunidad de empresas cumplimos un rol en el desarrollo de la región basada en los pilares de emprendimiento, educación e innovación”, dice.
Mientras que Pedro Chavarri, gerente de Dimasur, firma de materiales para la construcción, está optimista. Precisa que tras soslayar la principal dificultad que tuvieron en 2020 que fue la escasez de productos ahora quieren agrandar las bodegas de almacenamiento para contar con un mayor volumen de estos.

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