“Me ofrecieron ser profesional de tenis de mesa”

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Cristiano Ronaldo es un apasionado de muchos deportes, y sobre todo es ultracompetitivo. Como les ocurre a muchos ‘top’, intentan ser los mejores en cualquier cosa que hacen, bien sea en su disciplina, bien en los entrenamientos o incluso en los deportes que practica como entretenimiento.Entre los que le gusta a Cristiano, uno de ellos es el tenis de mesa, o ping-pong. De joven jugaba bastante, ya que es un deporte muy popular en su Madeira natal, hasta el punto de que, cuando ya estaba en la escuela del Sporting de Lisboa (hoy Sporting de Portugal), le ofrecieron dejar el balón por la pala y los terrenos de juego por las mesas.Así se lo ha confesado el luso al boxeador kazajo Gennady Golovkin en el primer capítulo de ‘Parallel Worlds’, una nueva serie documental de DAZN en la que dos deportistas de disciplinas totalmente distintas se entrevistan mutuamente.”Desde el principio sólo pensaba en fútbol, fútbol… Pero hubo un momento en el Sporting… ¿Conoces el ping-pong? Yo era muy bueno. Me invitaron a integrarme en un equipo profesional. Y yo dije: “No, sólo me quiero concentrarme”. Pero se me daba bien, porque en Madeira hay una gran cultura del ping-pong”, relata.¿Y boxeador? ¿Se vería Cristiano en un ring? “Creo que no. Es duro. Tienes que nacer para eso, con ese don, y creo que nací para ser futbolista profesional. Pensé que tenía ese don desde el principio”, dice el luso.En la charla, de unos 20 minutos, el futbolista y el boxeador intercambian consejos. El campeón del mundo y subcampeón olímpico del peso mediano aconseja a Cristiano cómo dar un buen directo, algo que el luso coge enseguida. “En el Manchester United, trabajaba con un entrenador de boxeo”, recuerda. El delantero de la Juventus, además, se confiesa un apasionado de los deportes de contacto. “Jugar al fútbol es mi pasión, pero prefiero ver otros deportes en televisión. Veo mucho boxeo o UFC”, relata.Ambos comparten una misma idea de sacrificio. Golovkin creció en una Kazajistán que se estaba rompiendo de la URSS, lo que generó un gran problema de delincuencia en su país. De hecho, entró en el boxeo casi de casualidad: jugaba al fútbol y en uno de los partidos se enfrentó al equipo de un club de boxeo. Le ofrecieron subirse a un ring… y hasta ahora. Mucho esfuerzo y sacrificio desde muy jóvenes para llegar a lo más alto.Cristiano confiesa que los momentos más duros de su vida fueron los primeros meses en Lisboa, cuando se fue al Sporting con sólo 11 años. Echaba de menos a su familia y amigos, y poco a poco se fue endureciendo con el sueño de llegar a lo más alto.”Ambos hemos crecido en ambientes y culturas diferentes. Ha sido duro, porque venimos de familias humildes. No éramos ricos. Hemos tenido que luchar por nuestros sueños. Tú empezaste con el fútbol y luego te dedicaste al boxeo (…) Tu forma de ver las cosas, las circunstancias en las que creces, te curten tu carácter y personalidad”, reflexiona Cristiano.”Ha sido duro, porque venimos de familias humildes. No éramos ricos. Hemos tenido que luchar por nuestros sueños”Ambos son ya veteranos (Cristiano tiene 35 años, Golovkin, 38), y ambos siguen en la élite. “Puedes mucho cuidar tu cuerpo, pero ese no es el problema. El asunto es aquí (se señala la cabeza), tu motivación”, analiza el futbolista. “Eso y la experiencia”, tercia el boxeador. “Sí, eso es lo más complicado. El el deporte puedes ganar madurez, o como el tenis. Mira a Federer, tiene 37 o 38 y sigue en la élite”, analizan.

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