Proceso constituyente: oportunidad, no amenaza

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Señora Directora:
En columna publicada ayer, Eduardo Vergara, director ejecutivo de la Fundación Chile 21, plantea que para avanzar como país, de cara al proceso constituyente, “se requiere abrir el diálogo, intercambiar posturas y miradas, y decantar propuestas sensatas que representen las distintas miradas” de la sociedad, especialmente en lo que se refiere a la relación entre el Estado, el capital y la ciudadanía.
Comparto la idea de que para que el proceso de elaboración de una nueva Constitución tenga sentido, es fundamental que sea una instancia deliberativa, democrática y que permita el debate franco de las diferentes posturas, donde se puedan abordar los temas sin restricciones, de manera abierta y propositiva, dejando de lado las desconfianzas entre los distintos estamentos de la sociedad.
En Chile, el sector público y privado, lejos de dialogar y vincularse colaborativamente en pos del bien común, lo hacen generalmente desde la trinchera de los prejuicios, distancia que muchas veces impide al país avanzar en los temas trascendentales para su desarrollo.
En este sentido, resulta primordial que los chilenos abordemos el proceso constituyente como una oportunidad para ponernos de acuerdo en cómo queremos seguir avanzando y no como una amenaza a la convivencia democrática.
Juan José Balsa

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