Resultados elecciones presidenciales en Perú

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La candidata aseguró que el partido de su rival está tratando de demorar el recuento de las actas donde Fuerza Popular registra más apoyo, aunque dijo seguir confiada en su victoria, a medida que se contabilicen los votos desde el extranjero.

El candidato presidencial del izquierdista partido Perú Libre, Pedro Castillo, pasó a la delantera en la carrera electoral durante la tarde de hoy lunes y desde entonces ha seguido aumentando su ventaja.
Sin embargo, en horas de la noche, su rival de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, dio una conferencia de prensa, donde denunció irregularidades en el proceso.
Cuando se ha contabilizado 94,4% de los sufragios de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y se han procesado 95,88% de las actas, la ventaja del profesor rural de 51 años es ahora de 0,53 punto porcentual.  Castillo tiene 50,26% de los votos válidos frente a 49,73% de Fujimori, según los últimos datos presentados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
Pero la exparlamentaria acusó al sector de su rival de estar manipulando los resultados. “Hemos convocado a esta conferencia de prensa, porque como lo señalé ayer después de sufragar, han venido ocurriendo una serie de irregularidades que nos preocupan y creemos que es importante evidenciarlo y sobre todo convocar también a los ciudadanos para que nos ayuden a saber si existen otras irregularidades más como las que se han ido revelando a lo largo de estos días”, señaló la candidata de la centroderecha peruana.
Según Fujimori “ha habido una estrategia de parte de Perú Libre para distorsionar o dilatar los resultados que reflejan la voluntad popular. Me estoy refiriendo al proceso de impugnaciones de actas, donde la mayoría de estas impugnaciones, sobre todo tratan de evitar que las actas que tienen mayor votación para Fuerza Popular, estas no sean contabilizadas”, denunció.
#ONPEinforma [ACTUALIZACIÓN DE RESULTADOS] Actas contabilizadas para fórmula de presidente y vicepresidentes a las 14:22 horas del 7 de junio. pic.twitter.com/mkzJxD90zi— ONPE (@ONPE_oficial) June 7, 2021
Por el contrario, en la noche del domingo, había sido Castillo quien por momentos cuestionó los resultados y llamó a sus partidarios a “defender el voto”, aunque luego rectificó sus comentarios y pidió mantener la calma.
Entre ambos candidatos hay una diferencia de solo 89.920 votos, pues el postulante de Perú Libre aglutina hasta ahora 8.543.145 votos, mientras que la líder del partido fujimorista Fuerza Popular obtiene de momento 8.453.225 sufragios.
La diferencia entre ambos contendores es tan estrecha que los expertos coinciden en que la elección solo se definirá en los próximos días, porque cualquier sea el perdedor, es probable que impugne el resultado. Tras sus declaraciones, en las redes sociales surgieron temores de que la hija del expresidente Alberto Fujimori estuviera preparando una narrativa para argumentar fraude. 
Sin embargo, la candidata afirmó que a medida que en las próximas horas comicen a ingresar los votos desde el extranjero, que todavía registran 73% de las actar por procesar, la ventaja de Castillo se revertirá. “Sabemos que están llegando los votos de los peruanos que residen en el exterior y confiamos que con el recuento de estas actas la votación se va a emparejar”, dijo.
El margen entre ambos se ha ido estrechando desde los seis puntos de separación que había en el primer informe ofrecido a última hora del domingo por la ONPE, cuando al 42% del escrutinio Fujimori sacaba el 53% de los votos válidos frente al 47% de su rival.
Este acercamiento se debe a que primero se contabilizaron los votos urbanos donde Fujimori obtenía la mayoría de las preferencias, mientras que durante la madrugada comenzaron a llegar a los centros de cómputo los votos rurales, mucho más favorables a Castillo.
Quedan todavía pendientes de cómputo votos que serán decisivos para la elección, en su mayoría de zonas rurales alejadas de los Andes y la Amazonía que se intuyen favorables al candidato de izquierda, pero también casi todo el voto extranjero, donde la candidata de derecha gana con claridad.
Recuento rápido favorable a Castillo
El recuento rápido de actas electorales realizado el domingo por la encuestadora Ipsos daba un empate técnico con Castillo ligeramente por delante al sacar el 50,2% de los votos válidos frente al 49,8% de Fujimori.
De este modo vuelve a repetirse el tenso y apretado final de las elecciones presidenciales de hace cinco años, cuando en 2016 Pedro Pablo Kuczynski ganó a la misma Keiko Fujimori por apenas 40.000 votos, al sacar el 50,12% de los votos frente al 49,88% de la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000).
Así, todavía no se puede declarar ni a Fujimori ni a Castillo como ganador de las elecciones más polarizadas y divididas de la historia reciente democrática de Perú.
Más allá de confrontar a dos candidatos cuyos partidos están situados a las antípodas del espectro ideológico político, estas elecciones han sido tomadas por la mayoría de los peruanos como un plebiscito sobre el modelo económico neoliberal que implantó el expresidente Fujimori hace 30 años.
Dos visiones opuestas de país
Por un lado, Keiko Fujimori, que de ganar eludiría mientras dura su mandato una acusación de más de 30 años de cárcel por presunto lavado en sus anteriores campañas electorales, aboga por continuar con una economía abierta y promotora de la inversión privada que ha permitido a Perú crecer aceleradamente en las últimas décadas.
Al frente, Castillo apuesta por un radical reformismo que pasa por una nueva Constitución que permita la nacionalización de los recursos naturales, al entender que el crecimiento experimentado solo ha beneficiado a las clases más acomodadas y ha aumentado la desigualdad, sin cerrar las profundas brechas sociales.
El ganador asumirá su mandato el 28 de julio, día que Perú conmemorará los 200 años de su independencia, una fiesta enlutada por la crisis económica y sanitaria al registrar por la pandemia de covid-19 más de 180.000 muertos que lo convierten en el país con la tasa de mortalidad más alta del mundo por el coronavirus.



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