“Rodear” la Convención Constitucional – El Mostrador

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El Presidente del PC, Guillermo Teillier, develó la estrategia de su partido para el debate constitucional en el XXVI Congreso partidario: “Rodear” (sic) la Convención Constitucional con movilización de masas. El objetivo sería anular las posiciones de quienes van a “atrincherarse en el tercio”. Ese es el concepto que tienen los comunistas de cómo funciona una democracia: las reglas del juego se pueden borrar con la violencia, la amenaza y la funa.
Desde octubre de 2019, el PC chileno vienen impulsando el quiebre del mandato democrático. Lo de ellos no es el cambio constitucional. No, buscan algo distinto, y que es terminar con la democracia representativa tal y como la conocemos.

De otra forma, no se explica su bajo nivel de apego a los valores democráticos. Para los comunistas, las fraudulentas elecciones de Maduro en Venezuela constituyen un acto democrático ejemplar. Una campaña donde el eslogan de la dictadura chavista era “el que no vota, no come”. Así de simple.
El Partido Comunista ve en el proceso constitucional la oportunidad de acentuar las contradicciones del modelo y avanzar en su destrucción. No es la Constitución: van por todo. Llama poderosamente la atención que nuestro sistema político aún no haya reaccionado, aislando el proyecto antidemocrático de los comunistas. Más aún, los otrora Golden Boys de la política chilena, el Frente Amplio, parecen plegarse sumisos al tren de Teillier, Gutiérrez, Jadue, Cariola y compañía.
En su libro Cómo mueren las democracias, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, identifican los comportamientos de actores aparentemente democráticos, pero que en realidad buscan erosionar y quebrar el sistema representativo: escaso o nulo compromiso con las reglas del juego; voluntad de no acatar la Carta Fundamental; negación de la legitimidad de los adversarios políticos; fomento o tolerancia de la violencia. Los comunistas chilenos cumplen disciplinadamente con todas las anteriores. Lo interesante, como advierten los autores, es que lo que resulta decisivo en el declive de la democracia es la complicidad pasiva de los actores moderados.
Los demócratas deben poner un muro ante la violencia, la funa y las amenazas de chantaje a las instituciones democráticas. De no hacerlo, la democracia estará amenazada de muerte.

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