Sin considerar la seguridad social, la carga tributaria de Chile está por debajo de América Latina y el Caribe

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Informe de organismos internacionales calcula que la recaudación tributaria del país se ubicó en 20,7% en 2019, por debajo del 22,9% de media regional y el 33,8% del grupo de países desarrollados.

Como una historia de nunca acabar. Así podría resumirse el debate tributario en Chile, ya que por estos días nuevamente está sobre el tapete la discusión sobre aumentar los impuestos al segmento de mayores ingresos de la población.
Un botón de muestra es el avance ayer en el Congreso del proyecto que crea un impuesto al patrimonio de los denominados “súper ricos”, proceso que va en paralelo a la búsqueda del gobierno de nuevos mecanismos de financiamiento y la eliminación o ajuste de exenciones.
Hoy, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) vuelven a poner antecedentes sobre la mesa para guiar esta discusión en el país, al publicar la versión 2021 del Informe de Estadísticas Tributarias para América Latina y el Caribe.
El reporte calcula que la recaudación de impuestos en Chile, sin ajustar por la seguridad social, se mantiene por debajo de la media regional y de los países desarrollados. En 2019 -información comparable más reciente- el ratio de ingresos fiscales a Producto Interno Bruto (PIB) se ubicó en 20,7%, cuatro décimas por debajo del ejercicio previo.
El dato está levemente por debajo de la media regional de 22,9% del Producto y del 33,8% de la OCDE. La proporción osciló entre el 13,1% en Guatemala y el 42% en Cuba, siendo este último el único país cuya carga supera el promedio del grupo de países desarrollados.
“Entre 2018 y 2019, el promedio entre la recaudación tributaria y el PIB de América Latina y el Caribe  aumentó en 0,3 puntos porcentuales a pesar de una desaceleración del crecimiento económico de la región en 2019 (0,1% de crecimiento del PIB) y un descontento social en varios países latinoamericanos”, señala el reporte.
En la región, 14 países registraron un incremento en la proporción de recaudación tributaria a PIB en 2019, mientras que 13 anotaron una disminución. Los tres mayores incrementos se produjeron en Nicaragua (2,7 puntos porcentuales), Belice (2,2 unidades) y Bahamas (2,1 puntos porcentuales).
Eso sí, hay que aclarar que la cifra tiene una cierta distorsión, ya que en varios países desarrollados y de la región las cotizaciones previsionales se consideran como parte de la recaudación fiscal, mientras que en Chile dicho aporte se destina al sistema privado de pensiones. Corrigiendo ese efecto, la brecha entre la recaudación de Chile y la OCDE es de alrededor de cinco puntos porcentuales.
El documento enfatiza que entre 1990 y 2019, la proporción entre la recaudación tributaria y el PIB promedio en los países de la zona aumentó más de 7 puntos porcentuales, de 15,7% a 22,9%, “acercándose cada vez más a la media de la OCDE”. La diferencia respecto a la relación entre la recaudación tributaria y el PIB promedio de la OCDE disminuyó de 15,4 puntos porcentuales en 1990 a 10,9 en 2019.
“Los principales impulsores del aumento en la región fueron los impuestos sobre el valor añadido y los impuestos sobre la renta y los beneficios, que aumentaron en 3,8 y 3 puntos porcentuales, respectivamente”, explicaron las entidades internacionales.
El reporte proporciona datos comparables a nivel internacional sobre niveles y estructuras tributarias para 27 países de América Latina y el Caribe: Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.
Cómo recaudamos
El grupo de países seleccionados por los organismos internacionales muestra que casi de la mitad de los ingresos fiscales se explican por impuestos sobre la venta de bienes y servicios (49,8% del total), mientras que en los países de la OCDE esa proporción es de cerca de un tercio (32,7%).
¿Y Chile? El 53,1% de lo ingresado procede de gravar los bienes y servicios, cifra que si bien parece alta, está lejos de los primeros lugares del conteo, liderado por Bahamas (73,9%),  Santa Lucía (65,7%) y Antigua y Barbuda (63,9%).
Asimismo, la zona recaudó en promedio un 27% desde los impuestos a la renta y los beneficios, versus el 34,8% en Chile, que está cinco décimas por encima de la media de la OCDE.
“De todos los impuestos, la región depende más de los ingresos procedentes del impuesto de sociedades, al contrario que los países de la OCDE y es significativamente menos dependiente del impuesto sobre la renta de las personas físicas”, enfatiza el análisis, que aterriza dicha visión en números: en 2019, en Latam y el Caribe lo recolectado por impuestos a las empresas y a la renta personal representaron un promedio de 15,8% y 9,2% del total de los ingresos tributarios, respectivamente, en contraste con el 10% y el 23,5% en la OCDE (con cifras de 2018).

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