Un Nuevo Trato para la unidad de la oposición: no podemos volver a fallar

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Chile vive momentos dramáticos. La pandemia ha ocasionado la muerte de miles de compatriotas, ha provocado pérdida de empleos e instalado la precariedad en las familias. Estamos atravesando una triple emergencia: social, económica y sanitaria. Latente, el estallido social podría resurgir con inusitada fuerza.
El divorcio entre ciudadanía y elite es multidimensional y tomará años en resolverse, pero es urgente partir dicho camino. Más aún cuando todo el país ha sido testigo de que en 4 años un Gobierno es capaz de destruir los avances y terminar condenando al fiasco las posibilidades de desarrollo. Continuar con una administración similar nos podría llevar a una senda de imposible recuperación.
Es en este contexto de alta complejidad que la oposición debate el camino que tomará para ofrecer al país una alternativa al peor Gobierno de la democracia.
Esta tarea es ardua y, a pesar de esta realidad estremecedora, la unidad opositora está fracasando. Muchos hemos declarado que se necesita unidad para promover transformaciones, pero poco han servido para este propósito los calificativos de amarillos, traidores, o neoliberales. Tampoco ayudaron quienes, ad portas de un acuerdo, se pararon inexplicablemente de la mesa. Hoy no tenemos lista única para la Convención Constitucional ni tuvimos primarias unitarias para las elecciones de alcaldes y gobernadores. Estas malas decisiones nos pesarán en el futuro. La falta de unidad tiene consecuencias concretas en la vida de miles de chilenos y chilenas, permitiendo que la derecha vete las transformaciones urgentes que el país requiere.
Las fuerzas progresistas están atravesando un peligroso proceso de fragmentación y dispersión. Después de haber gobernado por años, con aciertos y profundos errores, la centroizquierda perdió sintonía con los procesos sociales que estaban ocurriendo. Los partidos históricos de la socialdemocracia atraviesan una crisis de confianza con sus electores, e incluso sus militantes, y ya no son capaces de convocar a las nuevas generaciones. 
¿Significa esto que las ideas de la centroizquierda están en retirada? No. Entre quienes han dejado de confiar en los partidos y no quieren vincularse a ellos, hay una importante cantidad de independientes que adhieren a las ideas y valores que este mundo representa.
Nuevo Trato nace como una plataforma de militantes e independientes que entienden que el momento histórico que vivimos requiere la revitalización de un mundo socialdemócrata-liberal igualitario. Un espacio político claramente definido y con propuestas de futuro, desde el cual construir las mayorías que permitan transformar Chile, incluso más allá de los procesos electorales inmediatos.
Reinventar esta centroizquierda será un camino largo que deberemos enfrentar con mucha humildad y diálogo.  Las decisiones políticas que se tomen al alero de la Nueva Constitución y los procesos electorales son las que le permitirán emerger o que la condenarán a un fracaso con graves consecuencias para el país. 
Es posible generar confianzas con las otras fuerzas políticas transformadoras y la ciudadanía, sobre la base de una conversación honesta que permita construir unidad de propósito en todo el arco opositor. Sabemos que una unidad que no valore las diferencias estará condenada al fracaso. Para ello, creemos que es vital construir la Unidad en 4 ejes: unidad entre todas y todos quienes resulten electos en el proceso constituyente y que representen el anhelo del 80% que votó Apruebo; unidad programática al interior de la socialdemocracia y, posteriormente, en toda la oposición; unidad en el proceso presidencial con candidatura única en la segunda vuelta, en un proceso en el que seremos activos en proponer una alternativa unitaria desde el socialismo democrático; finalmente, unidad para conformar una lista única de toda la oposición para la elección del próximo Congreso Nacional.
Desde Nuevo Trato hacemos un llamado y estamos dispuestos a trabajar para alcanzar la unidad en todos estos frentes. Estamos convencidos de que las recetas del ayer no sirven para un buen Gobierno y que en el escenario altamente complejo que se avizora es fundamental que, quien asuma la tarea de conducir un próximo Gobierno, cuente con una coalición moderna, leal, flexible y comprometida con los cambios que el país requiere. En condiciones de altas expectativas y dificultades económicas, la unidad no es solo un requisito para llegar al poder. 
 

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