Una pena | Opinión | EL PAÍS

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Protestas en Barcelona contra la detención del rapero Pablo Hasél.Adria Salido / GTRES”¡Oh, libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!”. Estas palabras, a menudo, mal citadas, atribuidas erróneamente o situadas en un contexto equivocado, fueron las últimas que pronunció una revolucionaria auténtica al subir al patíbulo, en el transcurso de una auténtica revolución que cambió los destinos de la humanidad. El 8 de noviembre de 1793, Madame Roland, guillotinada en París por sus propios compañeros de lucha tras haberse atrevido a denunciar en la Asamblea ciertos errores de la Revolución, nos dejó en herencia una frase que evoco cada noche ante las imágenes de contenedores …Inicia sesión para seguir leyendoSólo con tener una cuenta ya puedes leer este artículo, es gratisGracias por leer EL PAÍS

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